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SEP reivindica el legado histórico de las mujeres afrodescendientes en México como acto de justicia y memoria

La Secretaría de Educación Pública (SEP) refrendó su compromiso con una educación incluyente que visibilice las historias de esfuerzo, resistencia y libertad de las mujeres afrodescendientes, al reivindicar su legado histórico como un acto de justicia social que fortalece la identidad nacional y el tejido comunitario.

En el marco del Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes, la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, destacó que honrar la diversidad cultural implica reconocer el papel crucial que desempeñaron las mujeres africanas y afrodescendientes frente al dominio colonial, cuya resistencia y organización comunitaria permitieron transformar un territorio desconocido en un espacio propio.

Durante la sección “Mujeres en la historia” de la conferencia “La mañanera del pueblo”, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la funcionaria señaló que fuentes del Archivo General de la Nación (AGN) y de acervos estatales documentan casos emblemáticos que evidencian la participación activa de estas mujeres en la vida económica, social y cultural de la Nueva España.

Entre ellos, mencionó el caso de María Cruz, mujer originaria de África occidental, quien en 1636 logró comprar su libertad y establecer su propio negocio, convirtiéndose en un motor económico que apoyó a otras trabajadoras que carecían de redes de crédito o capital, ejemplo de autonomía y solidaridad femenina.

A través de un material audiovisual, Juárez Pérez resaltó también a Beatriz Leone y Ana de Escobar, en Veracruz, quienes como dueñas de mesones contribuyeron a consolidar este puerto como un nodo estratégico del comercio mundial, al ofrecer servicios de hospedaje, alimentación y prácticas curativas, demostrando que la participación afrodescendiente femenina fue clave en la dinámica económica del periodo colonial.

En el ámbito de la salud pública, reconoció la labor de Gregoria Estefanía, en Puebla, quien entre 1601 y 1615 obtuvo contratos del cabildo para la limpieza de calles y plazas, con un pago anual de 150 pesos, desempeñando un papel fundamental como guardiana sanitaria ante las constantes amenazas de epidemias e insalubridad.

La subsecretaria destacó que la influencia de estas mujeres trascendió lo laboral para alcanzar el plano espiritual y comunitario, al referirse a las integrantes de la cofradía de San Benito de Palermo, así como a Josefa, quien en 1747 fue asignada al cuidado de personas enfermas en hospitales, evidenciando que una parte significativa de la población afrodescendiente sostuvo el sistema de cuidados y bienestar social.

Aunque muchas de estas mujeres fueron perseguidas por sus conocimientos y tradiciones, Juárez Pérez subrayó que hoy el Gobierno de México y la SEP reivindican sus historias como parte esencial de la identidad nacional, al reconocer que la transmisión de sus saberes impulsó el desarrollo del país y dejó una huella que permanece viva en la cultura mexicana.

Finalmente, reafirmó que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo impulsa una educación que visibilice estas memorias históricas, convencida de que el reconocimiento de la población africana y afrodescendiente es un acto de justicia histórica que promueve el respeto, la inclusión y la diversidad en todas las aulas del país.