En el marco del Día Mundial de la Obesidad, la Secretaría de Salud presentó la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad en México, un plan integral que busca enfrentar este problema de salud pública mediante investigación científica, regulación, educación alimentaria y políticas fiscales con una visión hacia el año 2030.
Durante la presentación, el titular de la dependencia, David Kershenobich, advirtió que el sobrepeso y la obesidad representan uno de los principales desafíos de salud pública en el país, ya que no solo se trata de un problema médico, sino también social y cultural.
“Estamos ante un problema que no es solo médico; es cultural, social y antropológico. La obesidad es una enfermedad, pero también es un fenómeno de contagio social”, señaló el secretario.
Como parte de la estrategia, el Gobierno de México anunció la realización de un estudio con aproximadamente 500 mil personas con sobrepeso y obesidad, con el objetivo de identificar factores biológicos, sociales y ambientales que permitan diseñar políticas públicas basadas en evidencia científica.
El funcionario explicó que esta investigación permitirá comprender mejor los mecanismos detrás de la enfermedad y contribuir al desarrollo de alternativas alimentarias más saludables, aprovechando la riqueza biológica y cultural del país.
Por su parte, el director general de Políticas en Salud Pública, Daniel Aceves Villagrán, recordó que desde 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró la obesidad como una epidemia global, y advirtió que, de no frenarse su crecimiento, para 2050 podrían existir hasta cuatro mil millones de personas con sobrepeso u obesidad en el mundo.
Especialistas de organismos internacionales coincidieron en que la obesidad es una enfermedad crónica compleja, influida por factores sociales, económicos y comerciales.
El representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, subrayó que este problema no surge únicamente de decisiones individuales, sino de sistemas alimentarios que han favorecido su expansión.
En tanto, el representante de la Organización Panamericana de la Salud, José Moya Medina, destacó que la obesidad puede prevenirse si se actúa sobre los entornos que la generan, reconociendo el liderazgo de México en políticas como impuestos a bebidas azucaradas y regulación de la publicidad dirigida a la infancia.
Asimismo, el presidente de la World Obesity Federation, Simón Barquera, llamó a fortalecer las políticas públicas con un enfoque basado en evidencia científica y libre de estigmas, además de robustecer el primer nivel de atención médica.
Por su parte, la representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Lina Pohl, señaló que, aunque el país ha logrado avances importantes en la lucha contra el hambre, ahora enfrenta el reto de combatir el aumento del sobrepeso.
La estrategia presentada contempla regulación de entornos alimentarios, educación nutricional, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación multisectorial, con el objetivo de desacelerar el crecimiento de la obesidad en México hacia 2030.
Las autoridades destacaron que esta política pública busca mejorar la calidad de vida de millones de personas, al considerar la prevención como un eje clave para el desarrollo y el bienestar social.
